miércoles, febrero 09, 2005

DIGITAL DIVIDE

Constanza Milena Peñaranda.
Cod. 0026204.
Enero 26-05.
ESTRATEGIAS DE MERCADEO EN INTERNET.


DIGITAL DIVIDE

Históricamente la creación y aplicación de la tecnología han proporcionado ventajas competitivas. Los grupos sociales que han aprovechado estas ventajas en beneficio de sus integrantes, han adquirido un nivel de desarrollo material e intelectual que los separa de otros grupos sociales menos privilegiados. Esta “brecha tecnológica” se da desde los primeros albores de organización humana creando polos de dominio e inclusive opresión entre aquéllos que manejan y tienen acceso al desarrollo tecnológico y aquéllos que no. El aumento y persistencia de esta brecha tecnológica ha contribuido a la creación de diferencias.
Una versión moderna de brecha tecnológica es la brecha digital que está relacionada con las limitaciones de acceso y aplicación a las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI): telecomunicaciones e informática. Una modalidad anterior a la brecha digital, y que se denomina como “brecha analógica”, apareció desde la invención del teléfono, dando beneficios y privilegios a aquéllos que contaban con este importante medio de comunicación bidireccional. La brecha analógica ha sido medida mediante un parámetro conocido como densidad telefónica (número de teléfonos por cada cien habitantes).

El desarrollo acelerado de las telecomunicaciones e informática en la segunda parte del siglo pasado y el surgimiento y proliferación de internet en la década pasada, “digitalizaron” a la sociedad influenciando prácticamente todos los campos del quehacer humano. La digitalización se esparció en todo el mundo aún antes que la brecha analógica se hubiera reducido considerablemente; ahora no sólo es importante reducir la separación entre “los que tienen” y “los que no tienen”, es fundamental reducir también la separación que internet acentúa entre los que saben y los que no saben.

La BRECHA DIGITAL se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países) que utilizan las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que aunque las tengan no saben como utilizarlas. También puede ser definida en términos de la desigualdad de posibilidades que existen para accesar a la información, al conocimiento y la educación mediante las NTI. La brecha digital no se relaciona solamente con aspectos exclusivamente de carácter tecnológico, es un reflejo de una combinación de factores socioeconómicos y en particular de limitaciones y falta de infraestructura de telecomunicaciones e informática.
Martin R. Hilbert sostiene que es la brecha "entre aquellos que tienen acceso a las tecnologías digitales y aquellos que no la tienen"1. Otra definición es aquella que recogieron Ricardo Monge y Federico Chacón del Departamento de Comercio de los Estados Unidos: "mientras algunas personas tienen las más poderosas computadoras, el mejor servicio telefónico y el más rápido servicio de Internet, así como una riqueza de contenido en este servicio y una capacitación apropiada para sus vidas...Otro grupo de personas....no tiene acceso a las más modernas y mejores computadoras, al más confiable servicio telefónico o al más rápido o más conveniente servicio de Internet. La diferencia entre estos dos grupos de personas constituye...la brecha digital"2.
Habría consenso, entonces, en definirla como la “diferencia” existente en el grado de masificación de uso de las TIC entre países. Esta suele medirse en términos de densidad telefónica, densidad de computadoras, usuarios de Internet, entre otras variables.

Las nuevas tecnologías de la información han sido parte esencial de los recientes cambios dramáticos en la economía y la sociedad. Todos estos cambios han acentuado la separación (brecha) de los sectores sociales de bajos ingresos con respecto de aquéllos con mayores ingresos y con posibilidades y opciones de acceso a la información. Sólo un bajo porcentaje de la población mundial ha sido beneficiado de las bondades de la tecnología y sólo unos cuantos son los que tienen acceso a toda la gama de servicios que ésta ofrece.

El acceso a la información y al conocimiento se ha convertido en una herramienta importante para que los países y grupos sociales evolucionen a mejores niveles de desarrollo. Dicho lo anterior, la brecha digital necesita ser medida no sólo en términos del número de teléfonos, número de computadoras y sitios de internet, sino también en términos de opciones, facilidades y costos adecuados para el acceso a la red y a programas de capacitación y educación que permitan optimizar el uso de la infraestructura instalada.

Internet es un poderoso medio de comunicación bidireccional. Sin embargo, los beneficios de esta herramienta han sido aprovechados por un número reducido de la población mundial. Internet ha experimentado un crecimiento explosivo en los últimos años. La proporción de gente pobre que tiene acceso a las telecomunicaciones, así como el número de países pobres conectados a internet y el número total de usuarios en países en desarrollo ha aumentado en los últimos cinco años. Aún así, millones de personas nunca han hecho una llamada telefónica y mucho menos navegado por internet. Al ritmo con que surgen las innovaciones tecnológicas, se acentúa la separación y crece la disparidad entre países pobres y ricos. Los países desarrollados representan sólo 15% de la población mundial, pero cuentan con más de la mitad de las líneas telefónicas del mundo y casi 70% de los usuarios móviles telefónicos. Por otro lado, los países subdesarrollados, que son el 60% de la población mundial, tienen sólo 5% de los usuarios de internet3.

La brecha digital, íntimamente relacionada con la distancia entre ricos y pobres, desvirtúa el espíritu auténtico de esta tecnología y sienta las bases de una nueva forma de elitismo. El ataque a los derechos básicos de la persona y el aislamiento del sistema social de manera profunda son las consecuencias de esta nueva clase de analfabetismo4.

La brecha digital es el reflejo de una condición de subdesarrollo humano en donde los aspectos culturales y sociales trascienden a lo tecnológico. Esto no significa que la tecnología aplicada en la dimensión y entornos adecuados no contribuya al desarrollo. Es una realidad el potencial de la tecnología como vehículo hacia el bienestar social, el reto será armonizar la función de la tecnología de acuerdo con un desarrollo para fortalecer valores humanos con dignidad y honor.

FUENTE:

1 Hilbert, Martin R. "From industrial economics to digital economics". CEPAL. United Nations Publication, Santiago, Chile. 2001. Pág 103.
2 Monge, Ricardo; Chacón, Federico. "La brecha digital en Costa Rica". Fundación CAATEC, Costa Rica. Enero
de 2002. Pág 5.
3 “La Brecha Digital: Mitos y Realidades”. Arturo Serrano. & Evelio Martinez.
4 http://www.isoc.org.ar/infoteca/brecha-digital.html